Historias

No esperaba eso

“¡Odio las velas! Las he preparado; las he empacado y vendido durante años. La cera se adhiere a mi ropa, a mi cara y a mi cabello. Y el olor … Me. Da. Náuseas. No elegí esta vida. La eligieron para mí. Me niego a durar un día más en este lugar haciendo algo que no me apasiona”.

La señora Titán guardó silencio durante todo el monólogo de Amelia. Ella tomó la gran regla con lo que castigaba a las insolentes. La sostuvo en el aire, apuntando a la cara de la niña. Amelia no hizo ningún movimiento para defenderse, no reaccionó. La Sra. Titán… bajo la regla y volvió a colocarla sobre su escritorio. La niña la miró confundida. La señora Titan se acercó a la puerta de la oficina y la abrió. Ella conocía su historia y sabía que lo que decía era la verdad.

“Me recuerdas a mí”, dijo con una expresión maternal. “Me alegra que no cometas el mismo error que yo”.

Amelia le sonrió. “No esperaba eso”, pensó.

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