Historias

Minerva

“¡Lopez!” Erik levantó su cabeza de los papeles que estaba revisando, y corrió al lado del director del hospital. “Traeme unas hojas de requisición de patología.”

Erik camino hasta José María y le preguntó dónde estaba el laboratorio de patología; estaba en el sexto piso.

Erik subió las escaleras, tomando breves descanso para recuperar el aliento. Cuando llegó al piso de arriba se limpió el sudor de sus gafas y fue al escritorio de la secretaria. Le señalo el laboratorio al final del pasillo.

Al entrar se topó con el horror. Había una persona, envuelta en un traje de plástico verde azulado, guantes y una máscara, haciendo una autopsia a un bebé. Erik no podía quitar su vista de la segueta ensangrentada. Le temblaban las piernas.

“Disculpe… me puede dar unas… hojas de… requisición.” La voz le temblaba de la impresión.

La persona se quitó los guantes y su máscara: era una joven hermosa con ojos marrones, cabello negro y una sonrisa. Le pasó a Erik las hojas de requisición y continuó con su trabajo.

Erik le dio las hojas al jefe y fue a buscar a José María.

“José, encontré a la mujer con la que me voy a casar,” dijo que Erik, feliz.

“¿Cómo se llama?”

“No sé.”

“¿Tienes su número?”

“No.”

“Tu ere’ un loco.”

En la noche, Erik y José María se fueron caminando a la casa. En un auto destartalado les pasó por al lado. Era la hermosa joven. Se detuvo en el semáforo.

“José, ¡es ella!” Erik saltó de la emoción.

“Tu no la conoces.”

“Hagamos esto: nos volteamos, y te apuesto a que ella me está mirando.”

Los dos hombres se voltearon al mismo tiempo y sin mucho disimulo: efectivamente, la joven los estaba mirando por el espejo retrovisor.

“¡Viste!” celebró Erik. “Me casaré con ella.”

Al día siguiente, Erik se encontró con un grupo de residentes de patología, todas vestidas en sus impecables batas blancas. En el centro estaba la hermosa joven. Erik se acercó a saludarla y le pidió su número de teléfono. Ella se lo dio.

“Me llamo Erik. ¿Cómo te llamas?”

La joven dijo su nombre… pero Erik no pudo escucharlo porque sonó la alarma de una ambulancia.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s