Historias

¿Por qué el cielo es azul?

Es una larga historia. Hace miles y miles de años, un rey quería hacerle un regalo especial a su reina, para su cumpleaños. El rey pensaba, pensaba y pensaba pero no sabía que darle. El rey fue al palacio de su hermano para que le aconsejara que darle a la reina.

“Hay una cueva submarina, en las cataratas al otro lado de las montañas del norte. Allí hay un cofre con un tesoro misterioso de inestimable valor. Esa cueva es cuidada por… una serpiente marina…” el hermano del rey se detuvo para pensar mejor en lo que le decía a su aventurero hermano. El rey estaba nervioso al pensar en el arriesgado viaje, pero al pensar en amada esposa al abrir el regalo, le dio la confianza para ordenar a su sirviente que ensillara su caballo.

El rey cabalgó en su corcel hasta las montañas del norte y cruzó al otro lado. Allí había una catarata de la que caía mucha fría y majestuosa agua blanca. El rey se quitó sus botas y entró en el agua. Al acercarse a la catarata vio la entrada de la cueva. El agua le golpeó con fuerza en el cuello al rey. La cueva era oscura. El rey iba a tientas tocando las paredes buscando el cofre. Sintió una línea larga de escamas. Empezó a moverse. La serpiente marina se enroscó en su pierna y mordió con sus filosos dientes la espalda del rey. El rey gritó de dolor. Sacó su espada y la clavó en el ojo de la serpiente. La serpiente aulló de dolor. Soltó al rey y se fue. El rey se sentó para recuperar el aliento; sentía un agudo ardor en las heridas de su espalda. Cuando se sentó, se dio cuenta que la superficie era de madera… ¡el cofre!

Lentamente, el rey llevó el cofre hasta su caballo y regresó a su hogar. Allí lo esperaba su hermosa  y preocupada esposa; nadie le decía el paradero de esposo. Cuando el rey llegó, ella lo vio llegar desde su balcón y corrió a su encuentro.

“Feliz cumpleaños, mi amor.” El rey le entregó el pequeño cofre de tesoro. La reina llamó al médico para que chequeara a su marido. El doctor dijo que las heridas del rey eran demasiado graves para que él las curara. Tendrían que llevarlo a donde un curandero experto que vivía a una semana de distancia. El rey fue llevado a donde el curandero, y su reina se quedó a esperarlo. Después de un mes desde la partida del rey, la reina recibió una carta del rey. Decía que el tratamiento duraría más de lo esperado porque sus heridas eran muy graves. No sabía cuando regresaría. Le dijo que la amaba y que él esperaba que ella disfrutara el regalo que él le había dado.

El tesoro era un solo, simple anillo. La reina lo usaba todos los días mientras esperaba el regresó de su esposo. Lo que ella no sabía, era que el anillo cambiaba de muchos colores, celeste, rosado, gris, naranja, cada vez que ella pensaba en su valiente esposo. Pero no solo el anillo cambiaba de color, sino también nuestro cielo cambia de color cuando ella espera pacientemente el regreso de su amoroso esposo.

Por eso el cielo es azul, y de muchos otros colores.

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